El siglo XXI y la función de la Filosofía y la Estética

El siglo XXI y la función de la Filosofía y la Estética

El siglo XXI y la función de la Filosofía y la Estética

El siglo actual se presenta marcado por una crisis económica iniciada aproximadamente en el 2008 y que desemboca en políticas económicas y una forma de pensar dominante que conduce a un modo de vida defendido desde el poder y que en este texto cuestionaremos.

Previamente a esta etapa, cabe recordar la posmodernidad tras la guerra fría, que desembocó en el relativismo carente de principios universales y basado en la opinión propia, al margen de los valores compartidos

A principios de este siglo y con la crisis económica parece centralizarse el único metarelato consistente en montarte tu negocio, producir, consumir, y que seas útil… Esta forma de pensar ha llevado a generar el discurso basado en que lo importante es conseguir ingresos y aportar al país.

¿Pero está destinado el ser humano únicamente a la producción, la mecanización o el consumismo? ¿Nos lleva esta forma de vida hacia la felicidad? ¿Es la felicidad el fin de toda vida humana como afirmaba Aristóteles?

Hemos reducido el ser humano a una cosa, lo hemos cosificado. El ser humano como decía Ortega y Gasset no es una cosa que se mida o se pese sino que tiene Historia, por lo que las ciencias empírico naturales se quedan incompletas para la realización personal siendo necesario plantear el sentido de la vida desde las ciencias humanas, caso de la psicología, historia u otras…

El ser humano es un ser social o persona que necesita pensar su proyecto de vida con los demás, generar discursos con el otro y saber acerca de lo que habla para participar social y responsablemente.

Es creativo y tiene necesidad de reconocimiento social. Por ello, necesita además de cubrir sus necesidades económicas, comunicarse con los demás a partir de la experiencia compartida adquirida desde el arte, la literatura, la música o la filosofía.

La alienación es la perdida de sentido de la propia identidad personal. El ser humano necesita saber quién es, hacia donde va, desarrollar su pensamiento y para eso tiene que disponer de unas condiciones que lo hagan factible.

Por tanto, la felicidad requiere no solo de producir y consumir sino entender el sentido de la propia vida. Ello supone conocerse y valorar que se quiere en la vida. No hay nada más importante si entendemos que el fin de toda vida humana es la felicidad y que si la naturaleza es conocimiento el ser humano necesita desarrollar esta facultad.  Esta naturaleza propia que nos caracteriza se concibe desde la globalidad y no como parcelada, mutilada y basada en servir los fines ajenos olvidando los propios que también son importantes para el propio bienestar.

¿Ha tenido en cuenta nuestro sistema educativo la creatividad, el discurso razonado y lo artístico?

La Lomce supuso un menoscabo de algunas materias frente otras como las matemáticas o la lengua. Prueba de ello fue la Filosofía que pasó a ser opcional en segundo de bachiller reduciendo considerablemente las horas. No fue la única materia afectada y aquellos saberes que se consideraban menos productivos para el país o que generaban menos ingresos vieron peligrar sus horas.

Pero como hemos afirmado se necesita vivir más pausadamente para pensar que queremos hacer con la vida y entender el por qué y para qué estamos aquí.

No es que la Filosofía enseñe a pensar sino que nos da herramientas para construir argumentos fuertes desde el conocimiento de los distintos saberes y desde la metodología filosófica, además de fomentar la capacidad crítica y saberla expresar desde el diálogo.

No es ciencia pero es el origen de la misma y nos concede la posibilidad de generar un discurso libre, al no ser exacta o concreta, dando apertura al pensamiento y generando nuevas teorías a partir de otras y ampliando el conocimiento científico.

Por ello, un buen profesional no es aquel que solo produce sino aquel que se expresa, que piensa como obtener un mejor rendimiento o que se plantea fines basados en la satisfacción personal reportándole mayores beneficios a largo plazo. Es el que es capaz de atender a los demás mostrando empatía y ofreciendo la mejor solución personal posible. Tiene que saber captar las necesidades del otro, aconsejarle no solo desde la experiencia sino desde el saber.

Ello supone valorar desde el juicio y es aquí donde entra la función de la Estética.

Así, esta rama práctica de la Filosofía va ligada al hecho de pensar a partir de la experiencia estética ligada a los sentidos. Supone valorar a partir de una experiencia sensorial basada en la captación de lo externo. De manera que interpretamos lo externo y elaboramos un juicio personal que supone valorar.

No podemos negar que como seres humanos necesitamos de esta facultad. Es innata pues poseemos a diferencia del resto de especies conciencia.

Sin embargo, nuestro sistema educativo no ha tenido tanta consideración con la Estética y la Filosofía como con otros saberes y ha potenciado menos estas áreas del saber.

Si el juicio estético va asociado a la conciencia quizá tengamos que plantearnos que forma parte de nuestra esencia y que cuando estamos en sociedad valoramos la naturaleza, al otro ser humano y el arte, entendiendo por este no solo la pintura o la escultura sino también los edificios, la música, la fotografía y las distintas manifestaciones artísticas

El fin de la estética pertenece fundamentalmente a ella misma pero eso no nos lleva a su negación sino a la afirmación que el ser humano también es un ser espiritual, creativo que emite juicios sobre lo externo y que lo hace en sociedad.

Para ello es necesario no solo la capacidad estética sino también su formación pues necesitamos adquirir la actitud estética y conocer las teorías para entender el valor que otros han dado a lo externo.

Sabemos que la experiencia estética va ligada a la felicidad ya que nos conduce a entender otros pensamientos, captar el significado de las obras, entender la naturaleza, desarrollar nuestra sensibilidad, comunicar con los demás esa experiencia y compartirla, valorar a través de la sensibilidad y ser más libres.

La estética supone ensanchar el conocimiento desde las distintas teorías y entender el valor de la naturaleza, el objeto, la teoría etc…No se circunscribe ni se limita pues no hay un resultado concreto al partir de la reflexión humana y por ello está en constante evolución.

Es Baumgarten quien acuña el término Estética en el siglo XVIII para referirse a la ciencia de lo bello y agrega un estudio de la esencia del arte, de las relaciones de ésta con la belleza y los demás valores.

No obstante, la reflexión sobre lo bello la encontramos desde la antigüedad y en la actualidad el término bello ha sido muy discutido al asociarlo en ocasiones a la emoción generada que no siempre es placentera sino que puede basarse en la ansiedad, miedo o angustia como ha sucedido fundamentalmente en los últimos siglos.

Así, en Platón lo bello va ligado a la idea de Bien de la que depende lo justo y con ello la bondad, el respeto, lo honorable y otros tantos valores…Lo que carece de existencia así como de Justicia, bondad y demás valores no es perfecto y por tanto no es bueno y no es verdadero.

Hay un criterio en Platón que permite expresar lo Bello, pero para entender lo bello en sí es necesario conocer la noción de justicia, bondad y demás valores ya que solo así es posible discernir lo verdadero de lo falso.

Sin embargo, en Aristóteles lo bello va asociado a la emoción que provoca la experiencia sensitiva que puede producir catarsis.

En el renacimiento la simetría, el orden, las líneas geométricas configurarán el Canon estético.

En líneas generales lo bello es limitado dentro de unos márgenes pero la experiencia es variada. No será así en la etapa romántica precedida por el barroco.

En el barroco las figuras adoptan movimiento, expresan emociones que ya no se limitan a un orden o canon.

Posteriormente, Kant entenderá en la “Crítica del juicio” que la experiencia estética surge de un sentimiento y que ese sentimiento se puede compartir pero no está regido por conceptos al ser individual.

El genio es un ser sensible y superior. Todo ello desembocará en el Romanticismo, en el que a diferencia de Kant no une naturaleza o determinismo con libertad o deber sino que la mente engloba la naturaleza y se apropia de lo infinito. Es en este momento en el que encontramos obras como la de Caspar David Friedrich como la de El caminante sobre el mar de nubes entre otras. En estas obras lo bello se une a lo infinito en la sensibilidad y hablamos de la noción de Sublime.

El romanticismo pensaba que se había llegado a la cúspide del conocimiento y que la estética había llegado a su fin. Sin embargo, no ha sido así y la estética se ha hecho cada vez más compleja al afirmar que la experiencia estética puede ir más allá de sus límites llegando posteriormente a tratar por ejemplo lo siniestro o el inconsciente que no augura la idea de lo bello en Platón sino más bien un mal presagio o lo feo como negación de lo bello pero que forma parte de esa experiencia estética.

Sea como sea, no podemos negar que estamos rodeados de manifestaciones estéticas y que valorarlas supone adoptar una actitud de respeto y de tolerancia hacia los demás al no haber una única teoría al respecto.

Es cierto que hay una pluralidad de teorías como también lo es que los valores no son ajenos al juicio y que se aprenden, así como la tolerancia y el respeto de la actitud contemplativa.

También lo es que para aprender Filosofía o una de sus ramas como es la Estética se requiere unas condiciones que lo haga posible socialmente y que es ahí donde entra la labor de la educación.

Hace falta comprender que no somos un mero pedazo o trozo que se mide o pesa sino que tenemos conciencia y necesitamos preguntarnos si estamos satisfechos con nuestra vida o hacia dónde vamos.

Necesitamos ampliar nuestro conocimiento, saber acerca de lo que hablamos y comunicarlo de forma adecuada en sociedad para participar en ella responsablemente.

Un ser humano realizado piensa, crea, participa en sociedad, valora, es libre y para ello no tiene que servir únicamente a fines externos que le vienen impuestos socialmente sino que también debe preguntarse que quiere para sí mismo, cuestión principal para lograr la felicidad personal.

Por ello, consideramos conveniente una sociedad que inculque el aprendizaje reflexivo, creativo y una educación que conjugue los fines sociales con los propios. Un sistema educativo que no solo fomente las ciencias empírico naturales sino las ciencias humanas también con la finalidad de tener seres humanos autónomos, más libres y más felices.

ENVIAR COMENTARIO

2 Comments

    1. Avatar

      Desde http://www.cultureandote.com te agradecemos participes con tus comentarios, confiamos en que votes el artículo y te invitamos a suscribirte en nuestro canal de Youtube, Página de Facebook, Instagram y Twitter desde los iconos de las redes sociales que podrás encontrar cuando nos visites. ¡De corazón muchas gracias por tus palabras!

Enviar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *