"El animal no es un juguete", por Amparo Saiz

"El animal no es un juguete", por Amparo Saiz

Al llegar la navidad muchas personas piensan que un animal de compañía será el mejor regalo para aquellos que queremos sin tener en cuenta las necesidades del propio ser vivo o las de aquella persona a la que ofrecemos al animal.

En febrero del 2018 entró en vigor en España el convenio europeo sobre protección de animales de compañía, de obligado cumplimiento y que en Europa ya se aplicaba desde los años ochenta. Entre otros asuntos, prohíbe regalar animales de compañía como premio a menores de dieciséis años, sin el consentimiento de sus padres, así como obsequiar con un can o minino a modo de premio, recompensa o gratificación.

Se ha observado que tras las navidades se incrementa el abandono de los animales. Estas fechas son sumamente emotivas y la gente cree que el animal será una cura frente a la soledad o un beneficio para la persona ya que la mascota puede incrementar los años de vida, ofrecer afecto, ser positivo para la sociabilización, desarrollar empatía o favorecer la asunción de responsabilidades por parte del otro.

Y es cierto que el animal nos aporta ventajas a nuestra vida, pero también conlleva cuidados médicos, un espacio en el que albergarse, comida, afecto, tiempo y dedicación.

En definitiva, el animal es un ser vivo inteligente que pese a no disponer de un lenguaje articulado capaz de combinar símbolos como el ser humano puede poseer facultades  superiores al ser humano.

Nuestra mascota sufre, se emociona, padece si no tiene un trato adecuado a sus necesidades.

Las navidades llevan a la compra no meditada y compulsiva y la compra no es la mejor opción ya que es mucho más recomendable la adopción.

Además, en estas fiestas entramos y salimos del hogar, recibimos visitas y el animal que se incorpora a un nuevo hábitat necesita ser acogido desde la tranquilidad y la comodidad del lugar.

No obstante, en estas fechas es mejor abstenerse de regalar animales ya que no son un juguete que después se devuelve y la persona implicada en la obtención de dicho animal debe reflexionar sobre las ventajas y desventajas de la adquisición de este.

Se debe reflexionar acerca de si algún familiar tiene alergia, si se desea enormemente o si no es el caso, si el entorno está de acuerdo, si el animal en concreto y sus características es compatible con el propio estilo de vida y si se dispone de una economía y responsabilidad que permita los cuidados de un ser que pertenece a la propia vida.

Aunque la adopción es mejor, ya que lleva a aminorar los casos de abandono y a sufragar los refugios y cuidados frente a la tienda o el particular que únicamente se mueve por dinero, no debemos regalar animales y menos en Navidad.

La compra de una mascota debe ser hecha desde una reflexión meditada y personal y posteriormente consensuada por el entorno.

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